sábado, 17 de marzo de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
Mario y los ochenta años de Jorge
Hoy Mario Vargas Llosa está otra vez en el gran Santiago. Cada vez que viene trato de estar presente para escucharlo hablar de literatura, política, historia, y sobre todo de sus recuerdos del Perú. Pero en esta oportunidad el motivo principal de su visita fue el homenaje que organizó el Centro de Estudios Públicos de Santiago al escritor chileno Jorge Edwards por sus 80 años de vida. Por tanto la tarde de hoy estuvo llena de anécdotas, experiencias, ocurrencias, relacionadas a la vida y obra de Jorge Edwards.
Se habló de pintura y literatura; el ensayo y la crónica; museos y conciertos; Europa y América, y otros tantos temas que me es difícil describirlos todos estos aquí. Sin embargo, me quedo con un dato que me llamo mucho la atención. La abuela de Vargas Llosa (Mamae), nació en Tacna, era muy aficionada a la pintura, y tuvo como maestro a Modesto Molina. Este pequeño dato, me hizo sentir –una vez más- un profundo cariño y privilegio de haber nacido en Tacna.
Por primera vez en mi vida tuve la oportunidad de hacerle una pregunta en público a Vargas Llosa –que también fue dirigida a Jorge Edwards. Pero antes de formularla, me vi en la imperiosa necesidad de traer a colación algo relacionado a la Guerra del Pacífico, que consiste en una declaración abierta sobre este trágico hecho para la historia de América Latina, en donde Mario y Jorge y otros intelectuales de Chile y perú manifiestaron su rechazo a ese falso patriotismo que se estaba dando en junio de 1979, con motivo de los 100 años de la Guerra del Pacífico. En resumidas cuentas, estos intelectuales (escritores, artistas, abogados, docentes, etc.) tuvieron el valor y el coraje de denunciar ese chauvinismo que acabo de mencionar, e invocaron la unidad entre Perú y Chile para derrotar a los principales enemigos de una sociedad: el subdesarrollo, la demagogia y el autoritarismo. Obviamente las repercusiones de esta declaración no fueron dulces, sino más bien hubieron rencores propio de mentes ancladas en el pasado y el resentimiento.
A continuación reproduzco de forma integra dicho documento que fue publicado en el libro “Contra viento y marea (1962-1982)”, de Vargas Llosa.
Declaración sobre la guerra del pacífico
Hace cien años tuvo lugar entre nuestros países una guerra que causo terribles daños materiales y morales a nuestros pueblos y los empobreció y ensangrentó por razones que muchas veces desconocían o apenas podían entender las humildes poblaciones que fueron víctimas de las batallas y de las violencias y horrores que entraña toda contienda bélica.
Nosotros, intelectuales, artistas y científicos peruanos y chilenos queremos conmemorar este centenario proclamando, ante nuestros respectivos países y ante el mundo, nuestra voluntad de obrar decididamente para que Chile, Perú y todos los pueblos de América vivan siempre en paz y amistad y nunca vuelva a surgir entre nosotros una guerra, en la que no habría vencedores ni vencidos, sino, de ambos lados, una auténtica hecatombe y un mismo retraso en la guerra verdaderamente importante que deben de ganar nuestros pueblos contra el hambre, la ignorancia, la desocupación, la falta de democracia y de libertad. Esta guerra sólo podemos ganarla unidos, luchando solidariamente contra quienes pretenden enemistarnos y obstaculizar nuestro progreso. Los países desarrollados del mundo han olvidado guerras y conflictos mucho más recientes, derrotas humillantes y sangrientas victorias, y han demostrado que pueden fundar una solidaridad concreta, reconstruirse después de una contienda ruinosa y avanzar en común.
No queremos que se reabran viejas heridas o se aticen enconos que conducen a emplear en armamentos recursos que necesitan con urgencia la educación, la salud, la economía y el trabajo y a poner dificultades al retorno a la vida constitucional y democrática que anhelan peruanos y chilenos, por igual, para nuestros países y para toda América Latina.
Hacemos una invocación para que el centenario de este episodio doloroso sirva para robustecer nuestra voluntad de ver desterrados para siempre el odio y la violencia de América Latina. El conocimiento del pasado debe servirnos para impedir que se repita.
Mario Vargas Llosa, escritor.
Mario Alzamora Valdez, jurista.
Fernando de Szyszlo, pintor.
Carlos Monge Casinelli, médico.
Felipe Ortiz de Zevallos, economista.
Harold Griffiths Escardó, sacerdote.
José Miguel Oviedo, profesor y crítico.
Blanca varela, poetisa.
Carlos Rodríguez Saavedra, crítico de arte.
Francisco Miro Quesada, filósofo.
José A. Encinas del Pando, consultor en economía internacional.
Frederick Cooper Llosa, arquitecto.
Lima, junio 1979
Jorge Edwards, escritor.
Nicanor Parra, poeta, matemático.
Luis Sánchez Latorre, escritor, presidente de la sociedad de escritores de Chile.
Roque Esteban Scarpa, escritor.
Beltrán Villegas M., sacerdote.
Edgardo Boeninger K., economista, ex rector Universidad de Chile.
Juan Gomez Millas, filósofo, ex rector Universidad de Chile.
Jaime Castillo V., filósofo y abogado.
Jorge Millas, filósofo, decano de la Universidad Austral.
Joaquín Luco, médico, premio nacional de ciencias.
Igor Saavedra, físico.
Santiago, Junio 1979
sábado, 10 de marzo de 2012
Tacna por diez días (I)
Después de treinta horas de viaje, Santiago-Arica, y una vez cruzada la frontera, estoy de vuelta en Tacna. Mi Tacna querida. Mi hermana Olinda, muy cariñosa y atenta, me recibe en casa con un gran abrazo y un “Ají de Gallina” sobre la mesa. A las pocas horas llega mi hermano Willy con Beto, su hijo menor, y me invitan a dar un pequeño paseo, no exactamente por el centro de la ciudad, sino a cumplir una faena de trabajo. Dado que es una invitación, la acepto con gusto. Con estas pequeñas pero significantes cosas, por fin, siento esa alegría que muchas veces llamamos “calor de familia”.
Al día siguiente, no puedo empezar el día de otra forma que tomar mi bicicleta y dar un paseo por la ciudad. Recorrer su larga avenida Bolognesi, ver sus altas palmeras datileras con sus sueltas hojas, pasear por la alameda, identificar poco a poco algunos lugares (la casa embrujada, la universidad Jorge Basadre, la parroquia Espíritu Santo, etc.), escuchar el sonido estruendoso de los viejos microbuses, entre otras cosas, ya me hacen sentir a Tacna.
Sigo mi paseo y veo que la ciudad está mejor señalizada (al menos en el centro de la ciudad), hay semáforos peatonales, en sí, Tacna, esta mañana, luce hermosa y fresca. Me siento plenamente complacido pasear en bicicleta y notar que casi no ha cambiado nada (salvo los nuevos semáforos).
Al entrar a la calle Arica, rumbo a la universidad Jorge Basadre, veo a uno de mis vecinos de mi barrio, estoy a punto de saludarlo, pero desisto, ya que, por un lado, imagino que a estas horas de la mañana (7:50 a.m.) él está camino a su trabajo y, por otro lado, yo no tengo muchas ganas de conversar, prefiero solo contemplar la ciudad en bicicleta.
martes, 6 de marzo de 2012
visita al Rey de la Milanesa
Ayer, junto a mis amigos de Bicipaseos Patrimoniales (Nicolas, Claudia, Pamela) tuve la oportunidad de visitar al Rey de la Milanesa del gran Santiago, quien nos dedico parte de su preciado tiempo para hablarnos de su reinado.
Juan Arriagada García viaja en 1974 a Buenos Aires. Uno de los motivos fue el buscar un mejor porvenir, dada la inestabilidad política que se vivía en el país (golpe militar). Trabajó haciendo muchas cosas; comenzó, primero, vendiendo libros, discos, hasta, luego, tener su propio restaurant, que se llamaba “Capablanca” (Juan es un apasionado por el Ajedrez). Para ese entonces (1985), ya estaba con toda su familia en Buenos Aires. Su esposa y compañera de toda la vida, Elena Gajardo, fue quien impulso la idea de ofrecer la famosa “milanesa” al público que concurrían al restaurant, principalmente, personas apasionadas al deporte ciencia.
Es en 1998 en que la familia Arriagada-Gajardo decide regresar a Chile. Esta experiencia –nos cuenta Juan- no fue del todo fácil. Al principio trabajo como garzón, luego, abrió un lubricentro, hasta que finalmente decidió poner un restaurant (2008). Este no tenía un nombre. Fue el amigo de su hijo Francisco quien les sugirió el nombre de “El rey de la milanesa”, ya que cada vez que visitaba a la familia, disfrutaba de la exquisita milanesa que preparaba doña Elena. Y como era de esperar, el principal plato que se iba a ofrecer en el restaurant iba a ser la Milanesa. Milanesa en sus diferentes presentaciones y tipos: “a caballo” (milanesa con huevos y papas fritas); napolitana (jamón, queso y orégano); káiser (jamón y queso); de pollo, carne, pavo. El cliente puede elegir el que más le guste, el reinado de Juan y Elena, lo complacerá.
El público que visita al Rey de la Milanesa es de lo más variado, incluso, hay muchos argentinos y uruguayos que frecuentan el restaurant, quienes llegan a decir: “aquí los preparan más rico que en la Argentina o el Uruguay”. También, algunos personajes de la televisión chilena han deleitado de la especialidad de las casa, uno de ellos, Ivan Arenas, más conocido como el “Profesor Rossa”.
Con mis amigos pudimos comprobar la fama del restaurant. Una rica milanesa acompañada con un delicioso puré de papas, y un refrescante jugo, fue suficiente para refrendar los dichos de los clientes.
Hay que destacar también la excelente atención que brinda el restaurante. Amabilidad, cordialidad y exquisitas milanesas, serían las mejores palabras para resumir nuestra visita al Rey (o reinado) de las milanesas del gran Santiago.
viernes, 2 de marzo de 2012
Ganancias versus vocación
Es usual que al momento de elegir una carrera universitaria hagamos un cálculo aproximado de las ganancias que obtendremos al egresar de la carrera escogida. Por ello no debe de sorprendernos la inmensa publicidad de universidades e institutos que te dicen: “sé un profesional de éxito”, en donde aparece una persona de sexo masculino o femenino con traje elegante, con una sonrisa de ganador, en una mano un maletín o documentos y, en la otra mano, un celular o teléfono.
Sin embargo, pocas veces aparece la realidad de los egresados: muchos están desempleados; otros, trabajando en algo distinto a lo estudiado; algunos, ejerciendo la carrera propiamente tal, pero sin satisfacción. Todo ello puede resumirse con la siguiente idea, muchos estudian por estudiar, sin tener en cuenta su verdadera vocación. Los motivos que conllevan a esta frustrante situación, son: padres que eligen la carrera de los hijos; hijos que eligen la carrera en función de las ganancias futuras; y, quizás, simplemente, hay una mala elección, que por cierto se puede corregir, siempre y cuando la decisión equivocada haya sido de uno mismo.
Yo –es cierto- elegí estudiar derecho por vocación familiar. Sin embargo, logré terminar la carrera porque casi a la mitad de la misma descubrí que aquel universo llamado derecho era lo mío. O, mejor dicho, me di cuenta que yo podía adecuar ese universo a mis intereses, ilusiones, expectativas, deseos, dada la plasticidad y flexibilidad del derecho. Todo lo que leía fuera de las aulas universitarias, me gustaba más que aquellas clases monótonas de mis profesores (salvo excepciones) y, por una extraña coincidencia, esas lecturas estaban relacionadas al derecho: historia, filosofía, literatura, y un pequeño etcétera.
Y cuando terminé la carrera, me dije a mismo -casi con un tono a promesa- voy a dedicarme al estudio del derecho y las humanidades. La docencia era mi mejor alternativa. Luego, me puse a ver el tema de los frejoles (ganancias).
Creo que tuve que venirme hasta Chile para ejercer mi vocación y mi profesión (profesar como profesor). En Tacna el panorama no era estimulante. Era casi lo contrario: un mundo académico en donde docencia universitaria es una actividad secundaria; escazas bibliotecas, no solo de libros de derecho si no -también- de historia, literatura, y un pequeño etcétera.
Es verdad que gano poco, quizás me privo de muchos lujos, pero puedo vivir contento. Mis lujos son poquísimos pero gratificantes y placenteros: leer un buen libro; cocinar algo rico con lo más variado del mercado; beber una copa de vino tinto; pasear en bicicleta sin el menor apuro; conversar con mis amigos y amigas; y, ahora último, ir a bailar a una salsoteca (“La maestra vida”). Con estos pequeños lujos, hermana, el cuerpo y el alma siempre son felices.
martes, 31 de enero de 2012
Martín Adán, autor de "La rosa no es la rosa" y otros poemas...
¿Quieres saber tú de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
***
De ángeles tristes,
Caídos,
Está hecha mi persona.
Martín Adán
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
***
De ángeles tristes,
Caídos,
Está hecha mi persona.
Martín Adán
sábado, 31 de diciembre de 2011
CRÓNICA DE FIN DE AÑO
Se va el año 2011 y, seguramente, nos deja muchos recuerdos. Fue un año muy marcado como esos dos palitos que simbolizan el once (11).
2011, año muy intenso, algunas veces duro; otras veces, cada día parecía un golpe. Por fortuna, hubieron días de dicha que se manifestaron con aquella misma intensidad que aquellos otros días. Un viejo amigo me dijo con un tono sereno “de estas cosas está hecha la vida”.
Dentro del listado de momentos para el recuerdo o mejor dicho para el libro de recuerdos, me quedo con lo siguiente: La oportunidad de conocer a grandes personas dedicadas al pensamiento (filosofía) y al oficio de escribir (literatura).
Justo cuando me cambiaba de casa y terminaba de ordenar mis cosas, y en medio del cansancio agotador que implica esta actividad que pocos deseamos hacer, me enteré que Vargas Llosa estaba en el gran Santiago e iba a brindar una entrevista abierta al público en la Universidad Católica de Chile. Cuando me enteré de esta noticia, faltaban 40 minutos para que se inicie el conversatorio. Cuando llegué a la universidad donde se iba a presentar VLL, estaba abarrotado de gente. No sé cómo lo logré pero estaba sentado escuchando de manera atenta al autor de la “La tía Julia y el escribidor”, “Conversación de la Catedral”, “El pez en el agua”. Algunas cosas que habló Mario VLL y que guardo en mi memoria es “ Yo supe desde pequeño que no era un genio, por ello trabaje intensamente para ser un escritor. No un escritor de fin de semana o que escribe en sus tiempos libres, sino un escritor que vive para la literatura”.
Otra de las cosas que me deja en 2011, es el haber conocido a profesores dedicados a la filosofía. Entre ellos Herman Siemens y Vanessa Lemm, el primero es de Holanda y enseña en la Universidad de Leiden; y la segunda profesora es de Alemania y enseña en la Universidad Diego Portales (Chile). Algo en común entre ambos profesores es que han dedicado casi toda su carrera al estudio del pensamiento de Nietzsche. Con Siemens pude comprender de manera sencilla y clara el corpus de la obra de Nietzsche; sus clases eran amenas, y más de una vez yo salía con más dudas que respuestas. Con Vanessa Lemm, puedo decir con mucho orgullo, que fui su ayudante en un curso que dicto para estudiantes de pre-grado de la universidad que se llamaba “masa e individuo”. Aprendí muchas cosas, desde preparar textos para los alumnos hasta hacerles clases; pero sobre todo el hecho de trabajar de cerca con una persona que conoce mucho y tiene muy buena formación, es una experiencia académica que me servirá en esta actividad (docencia) que pocos abogados anhelamos desempeñar.
Y para terminar, creo que descubrí mi vocación en el ejercicio profesional del derecho: la docencia universitaria. Este fue mi primer año como profesor universitario en Chile, y puedo decir con alegría que me dedique a tiempo completo, pero a esto hay que precisar que mis clases eran sólo cuatro horas a la semana, y el resto del tiempo me dedicaba a preparar las clases o investigar algunos temas. No voy a comentar mucho de este punto, ya que el próximo año también seguiré haciendo clases e iré descubriendo y aprendiendo más cosas. Solo como adelanto diría que la labor de un maestro no consiste en pedir a sus alumnos que sean buenos estudiantes, sino más bien todo lo contrario: darlo todo para que ellos sean buenos estudiantes.
Con esta pequeña síntesis de lo que me deja el 2011, termino esta crónica de fin de año.
Bienvenido el 2012!
domingo, 25 de diciembre de 2011
Noche buena con Glühwein
Anna, es de Alemania, y los demás de Brasil (Edu), Suiza (Julio), Canadá (Pier) y Perú (yo). Anna ha organizado una fiesta en su casa por navidad, para todos aquellos “pobres extranjeros” que tienen su familia lejos de Chile.
La primera fiesta que dejé de celebrar en familia, fue mi cumpleaños. Ahora se suma la Navidad, y esto hace que inevitablemente sienta nostalgia. Claro que a veces las cartas, el teléfono, el Skype, ayudan a sentir menos esa nostalgia, pero alguien dirá: “no es lo mismo”. Cierto, pero: “algo es algo, peor es nada”.
Sin embargo, esta Navidad lejos de casa ha sido una buena oportunidad para conocer nuevas formas de celebración de la Navidad. Por ejemplo: Chile es el único lugar en el mundo en donde a Papa Noel, se le dice: “Viejito Pascuero”, y ningún chileno sabe el por qué; los norteamericanos y europeos no usan árbol de Navidad artificial como es usual en Latinoamérica, sino más bien usan un árbol de verdad. Pero lo más delicioso de esta navidad ha sido el probar el trago Glühwein (vino caliente, naranja y amaretto).
En la casa de Anna no había música de villancicos, sino Manu Chau.
En la casa de Anna no había música de villancicos, sino Manu Chau.
viernes, 23 de diciembre de 2011
jueves, 8 de diciembre de 2011
Diciembre en Santiago
Es diciembre y sus días comienzan a ponerse cada vez más intensos: los informes (infiernos) laborales de fin de año; planificar (platificar) el viaje a donde está la familia; los regalos para los hijos, sobrinos; pensar en que uno hará en sus vacaciones, y un largo etcéteta.
Prefiero olvidarme de aquello, y comparto una interesante entrevista a Pablo Quintanilla, realizado por la periodista Claudia Cisneros. Los temas que tratan, son: el conocimiento, el periodismo, las universidades, "el Perú", entre otros temas.
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