viernes, 22 de agosto de 2008

placer y economía en la bicicleta


Si alguna vez hemos visto a muchas personas movilizándose por las calles en bicicleta, habremos descartado de inmediato de que se trataba de una migración de holandeses recién llegados al Perú y, habremos dicho más bien, que se trataba de un grupo de peruanos que se movilizan en bicicleta a distintos lugares -centro de trabajo, colegio, universidad, etc.- a causa de una huelga de transporte público o por la escasez de combustibles. Ello revela que estos peruanos usan bicicleta como medio de transporte sólo cuando no hay micros y combis, es decir por necesidad...

Si nos transportamos por medio de micros y combis quedaremos sujetos a un chofer imprudente (con brevet made in Azangaro); corremos el riesgo de que un policía de transito intervenga a nuestro conductor para sacarle una coima, y mientras trancen perdemos tiempo; ni que decir si se nos cruza en nuestro camino la procesión del Señor de los Milagros, o una turba de huelguistas de construcción civil o los hinchas de Alianza Lima o la U.

Y si tenemos nuestro carro del año, comprado a cómodas letras equivalentes a nuestros años de vida, la cosa cambia. Pero, tendremos que portar licencia de conducir; un SOAT; y lo peor de todo, nos volveremos dependientes de comprar combustible (gasolina) que nos puede llevar a una dependencia extrema comparable a la de un adicto a la heroína.

Manejar bicicleta significa vivir una rica experiencia llena de posibilidades: placer, salud, economía, diversión e incluso podría convertirse como un medio para meditar y filosofar, ya que nos da libertad y autonomía personal (pensadores como José Ortega y Gasset y Gilles Deleuze han escrito sobre el tema). Y, desde un punto de vista económico ahorraremos dinero en pasajes; en cuanto a salud reduciremos los riesgos de sufrir un infarto (si somos constantes sacaremos “piernas” y adelgazaremos); y en cuanto a placer se trata, uno será capaz de vivir una experiencia casi similar como la que sintió Aladino con su alfombra mágica, algo así como flotar en el aire.

Para impulsar el uso de la bicicleta como medio de transporte, el gobierno (local, regional y nacional) deberá adoptar algunas condiciones mínimas: implementación de ciclo vías, estacionamientos para bicicletas, ordenar a los transportistas de servicio público, implementen sus vehículos para llevar bicicletas, etcétera. Nos preguntamos, ¿es mucho pedir todo ello si queremos de verdad cuidar nuestro medio ambiente y evitar el cambio climático?

1 comentario:

Edilberto Cabrera dijo...

La bicicleta es un salto a la libertad, sino que lo desmienta Grover.