martes, 16 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
"Bye Bye Blackbird"
miércoles, 6 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
UNA CITA CON GARDEL
Me presento a su familia, comenzando por su abuelo Benjamín, un señor mayor pero con una lucidez juvenil. A Rosita, su tía, que es una persona especial. Aparentemente Rosa vive en su mundo interior, pero no es así, ella puede percibir el afecto de los demás y compartir su afecto. También me presento a su señora madre, a su hermana, a la empleada -que ahora no recuerdo el nombre-, y a Débora, la mascota de la familia.
Como usualmente me suele pasar no puedo comer y hablar al mismo tiempo. Es decir, me cuesta trabajo conciliar las dos cosas, y siempre termino eligiendo lo último (hablar); hasta que, como en este caso, la mamá de Natalia me dijo: “-Toma la sopa o se va enfriar…”.
Después del almuerzo nos pusimos a charlar de muchas cosas, pero tratamos de evitar en todo momento hablar sobre el Derecho (Natalia también está a punto de ser abogada), y uno de los motivos de mi viaje a lima también fue eso: olvidarme por unos días del Derecho.
Luego vendría lo mejor de la tarde: escuchar música. Natalia presionó play y salieron las letras y melodías de Jorge Drexler (Uruguay). A partir de ese momento yo sentía que ponía al tiempo en un colgador de ropa. Sí, porque cada instante lo comenzaba a vivir como algo diferente, único (tanto por la música y la compañía). La música es una de las pocas cosas que nos pueden trasladar o desterritorializar de un lugar a otro.
La tarde avanzaba, y esta vez era el turno de Astor Piazzolla con su libertango; no escuchamos más canciones de él, ya que para el momento caía muy serio. Natalia sugirió escuchar a Gardel, lo cual me sorprendió, ya que es difícil encontrar a una chica que le guste los tangos. Así es que escuchamos a Carlos Gardel y otra vez el tiempo dejaba de tener sentido entre nosotros.
Hubieron más cantantes en la lista de espera que no los escuchamos, quien sabe que ese sea otro motivo para otro encuentro, ya sea en Lima o en Tacna, aunque al final eso no es tan importante cuando hay buena música y una buena compañía como aquel último martes de abril limeño.
miércoles, 1 de abril de 2009
UNA NUEVA AVENTURA

Nuestras vidas están llenas de aventuras. Sino no sería vida. Qué sentido tendría mirar las cosas de una sola manera cuando hay un sinnúmero de posibilidades de ver las cosas.
Estos últimos años, cinco en total, yo me había lanzado a la aventura intelectual. Digo aventura, porque no sabía en lo que me metía. La única forma de saberlo era aventurándome.
Hasta la fecha no sé porque decidí hacer una tesis ¿Para hacer algo diferente que los demás? ¿Para prolongar la manutención que me da mi padre? ¿Para aportar con algo al derecho? No lo sé. Sin embargo, hacer este trabajo -que dicho sea de paso falta sustentarlo- ha significado, entre otras cosas, mirarme a mi mismo. Lo que me gusta de esta aventura es disparar ideas; pero, también, hay que recibir o esquicar disparos (confieso que he salido herido más de una vez).
Siento que estoy con una profunda deuda con mis amigos/as, y quizás nunca podré pagarla. Lo digo porque a más de uno le falle cuando me buscó. Al inicio, acostumbrarme a decir “no” me costó muchísimo, pero al final terminó siendo algo deportivo, algo de todos los días: apagar el celular, descolgar el teléfono, mudarme de casa. También estoy en deuda con los amigos que supieron reorientar mi aventura, para no extraviarme, más de lo que ya estaba.
Recuerdo que una vez entré en una crisis terrible que me llevo a no salir de casa por buen tiempo, ya que cada vez que iba a la universidad o a otro lugar, alguien conocido me decía: ¿Y tu Tesis? ¿Cuándo la tendrás lista?... Y dentro de mi decía: “!$·$·%&&/())=¿?¿=)(&·$$” Pero ahora puedo decir otra cosa: "Ya la termine".
miércoles, 11 de marzo de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
TU PRESENCIA
Eternos son los momentos que
Nos marcan en una noche como aquella.
La forma como me miras
No ha cambiado mucho,
Tu risa sigue siendo la misma,
Tu voz sigue rozando mis sentidos.
Y pensar que con el tiempo te iba a olvidar…
Y ahora me tienes frente a ti,
Con todas las ganas de abrazarte,
Con todas las ganas de besarte.
Creo que no pasó mucho tiempo.
Parece que fue ayer o quizás fue en mis sueños
La última vez que te vi.
viernes, 2 de enero de 2009
BON ANÉE 2009
La playa sería el lugar escogido para recibir el 2009. Viajar en auto lo había descartado desde un inicio. Me animé, -de la noche a la mañana- recorrer los 50 kilómetros, en bicicleta, para llegar a la playa. Y aquí vienen los cambios de planes… pues la amiga, con quien iba a recibir el 2009, no llegó a la playa a la hora planificada (2 p.m.). Ella iba a llegar casi al caer la noche. Tenía entonces mucho tiempo para pasear por el pueblo pero no tenía muchas ganas porque estaba cansado y quería dormir como un bebé en la arena. Y así lo hice.
Al despertar de mi siesta sentí mi cuerpo más relajado y comencé recién el paseo por el pueblo. La playa aún no estaba invadida por las carpas y en eso me encontré con un grupo de chicas y chicos que tenían “tanas”, ojos claros, piel blanca y hablaban el castellano a las justas. Era un grupo de 6 jóvenes franceses que viajaban en una casa rodante desde Argentina, Chile y ahora estaban en Tacna, en la playa Boca del Río. Me acerque a ellos y a las justas pude pronunciar unas palabras en francés: “¡Bonjour!”, “¡J’m appelle Alex”, “J’habite Tacna”, “J’adore voyage”.
Las veces que he podido viajar fuera del país (Chile, Argentina y Bolivia) siempre he tenido la facilidad de entablar una amistad con la gente del país visitado. En cambio, en este país, se me hace un poco difícil; ya sea porque tengo una idea de los peruanos, o porque sé cómo reaccionará una persona (chica, por lo general) al quererle “meter letra”, y eso me deja con pocas ganar de volver a intentar. Pareciera que como extranjero, o con extranjeros, la amistad es más fácil, poco complicada (el idioma por lo general no es un obstáculo).
Confieso que me he sentido más libre en otros países que en el mío. En Chile me olvidé -para bien- que era peruano y tacneño; me sentía un ciudadano del mundo. Lo mismo me sucedió en Argentina, país que admiro y quiero mucho porque uno no deja de asombrarse de su gente, de su arte, de su cultura, de sus mujeres… En Bolivia he sentido una cercanía estrecha con el Perú, porque los dos se parecen mucho y tienen casi los mismos problemas.
Mis nuevos amigos me enseñaron algunas cosas que me gustaría compartir. Por ejemplo, la idea de la vida y del trabajo. Para ellos vivir nos es trabajar sino viajar. Trabajan para viajar. Cosa muy difícil para un peruano (o cualquier persona) que trabaja como si fuera un castigo y está a la espera de fin de mes para cobrar su sueldo para pagar las deudas y comprar bienes de consumo. No niego la necesidad de esto último pero me resulta inimaginable pensar que el mundo es sólo el trayecto de tu casa al trabajo y viceversa. Con ellos pude darme cuenta que el dinero no es el objetivo principal sino un medio para alcanzar los placeres de la vida; hay cosas que no tienen precio como, por ejemplo, un atardecer en la playa. Con ellos confirme, una vez más, la máxima que dice: “Quien dispone de un para que vivir es capaz de soportar casi cualquier cómo” (Nietzsche).
Otra cosa; con los viajes no solo disfruta el viajero sino también la gente del pueblo visitado. O sea hay doble experiencia: la del viajero y la del pueblo visitado. Incluso podría haber una tercera experiencia, que vendría a ser el resultado del choque o mezcla de ambas experiencias, por ejemplo, un amor, la música, el arte, etcétera, (ahora comprendo la diversidad de fusiones de la música Jazz: latin-jazz, bossa-nova, crio-jazz, flamenco-jazz, tango-jazz, electro-jazz, smoth-jazz).
Cuando el reloj marcó las 00:00 horas del 2009, brindamos con champagne; luego, dimos un paseo por la playa y saludamos a toda persona que encontrábamos en el camino. Por un momento me sentía confundido; a veces me sentía un viajero; otras veces como parte del pueblo visitado; otras no sabía quién era.
David, Am, Judit, Camila, James, y la chica que no recuerdo su nombre, tienen aún mucho por viajar. Su próximo destino, una vez terminado de conocer el Perú, es Ecuador, Colombia y Venezuela. Luego partirán de nuevo a casa (Francia) para contar sus experiencias de viajeros y seguirán trabajando para seguir viajando. Quizás el próximo destino ya no sea Sudamérica sino tal vez la India, China o cualquier país del mundo.
