Pensé que me había librado por fin de los temblores al llegar a Santiago. Pero apenas salí de viaje, con rumbo a Perú, el centro y sur tembló hasta con tsunamí incluído.
Ayer volvió a temblar la tierra, pero esta vez fue de menor intensidad a diferencia del anterior. En esos precisos (o preciosos) momentos Sebastián Piñera asumía la presidencia de la República de Chile. Yo me encontraba vendiendo libros en pleno centro de Santiago, con cinco clientes -me dije, hoy es mi día-. Luego, escuche los gritos despavoridos de la gente, los aullidos de los perros, etc., todo ello me obligó a buscar un lugar para estar a buen recaudo.
Finalmente, todo pasó a ser un susto, a la que -quien sabe- me tendré que ir acostumbrando.